El RINCON DEL ESCRITOR

Estoy de vuelta… Detrás de cada momento habrá una historia que contar.

¿De vuelta? Pero si nunca me he ido, puedes llegar a pensar seguro. Fisicamente nunca me había ido pero mentalmente sí. Mentalmente había estado fuera, había estado muy lejos. Pero como empezar un post sobre la vuelta a los viajes o escapadas. Es cierto que pensarás que un viaje o escapada se forma de varios días y con su gran maleta y olvidarte de todo lo que te rodea durante varios días…Desconectar, olvidar…etc. En este caso fue diferente, en este caso fue un viaje para volver a empezar, para ponerme en forma conmigo mismo. ¿Pero donde ir para poder comenzar? Quizás a uno de los sitios más cercanos y favoritos que tengo. La increíble y abrumadora Sierra de Gredos.

¿Porque elegir la Sierra de Gredos? Porque elegir esta zona montañosa y no cualquier otra de España. Quizás cierta parte sea por la cercanía de mi hogar, y por la sencilla razón de saber que teniendo cerca algo mágico para que variar. Después de varios años visitando la zona, visitando sus montañas, bosques, ríos, pueblos, su gente es fácil elegir dicho destino. Pero…¿Cómo fue dicha escapada para elegirla entre mis post para narrar?

Fue diferente…

Tan diferente que para poder disfrutar de las pequeñas cosas no hay que irse lejos, no hay que subir grandes montañas, o preparar grandes retos. A veces la cima esta a nuestro lado, a veces el fin del cometido del viaje esta a nuestro lado.

Buscamos siempre ese destino, ese lugar que sea tan diferente que nos despierte la curiosidad de querer explorar, de perdernos entre sus montañas, bosques o ciudades, pero olvidamos que podemos perdernos por nuestros lugares, dar forma a nuestra mente y valorar lo que realmente tenemos cerca, y sobre todo cuidarlo que para eso nos da vida y alegrías. ¿Qué quiero decir con todo esto? ¿Dónde quiero llegar? Es fácil….Me gusta lo simple, me gusta saborear todo lo que me rodea, me gusta escuchar a la gente que tengo a mi lado, me gusta vivir el momento aunque a veces mi mente quiera alejarse. Vivimos tan apretados mentalmente que muchas veces nos olvidamos de vivir. Es totalmente cierto que esta frase la tenemos en mente y que sabemos de sobra que no somos inmortales, pero cuantas veces nos replanteamos vivir a fondo, disfrutar de aquello que nos gusta, sin miedos y sin pensar el que dirán…

Quizás no podamos volar, pero si podemos soñar. Es posible que en estos meses de confinamiento mi mente haya viajado más que en los últimos 5 años que he viajado fisicamente, pasando por la Antártida, por África, por las Rocosas de Cánada, por los volcanes de Indonesia, o por las grandes cumbres de Nepal. Con todo esto que quiero decir, que ¿después de lo que estamos viviendo me van a entrar prisas por viajar o por vivir más intensamente…? Yo creo que no, creo que durante todos estos años he viajado mucho y se que seguiré viajando y aprovechando mi tiempo en lo que realmente amo.

Te invito a soñar…

Soñar, vivir, caminar, correr, volar…Te invito a que no tengas miedo a disfrutar, que si sueñas con dar el salto en algo lo hagas, te invitado a dar portazo a esos miedos que parece que siempre están presentes cuando queremos hacer algo. No tengas miedo, todos hemos pasado por una primera vez, esos miedos de no entenderé nada, ¿Y si me pierdo? ¿Qué comeré? o ¿Dónde voy a dormir? Viajar a veces es sencillo y a veces puede parecer difícil pero si realmente vas hacia ello, lo amaras.

¿Y después qué pasará?

Creo que esa respuesta nadie la sabe, solo sabemos dónde estamos y el camino que queremos tomar. Hace unos meses estaba en Eslovenia, y ahora estoy aquí con la gran duda de cuando podrá volver a explorar, pero hay algo de lo que realmente estoy seguro, es que mis ganas nunca disminuirán, porque teniendo ganas, lugares que dan vida y amigos que dan vida, dicha vida se convierte en el mejor viaje a disfrutar. Y después de todo esto, ¿Cual es el camino a tomar? Es fácil, nunca pierdas las ganas, nunca abandones la ilusión y siempre busca esos rincones donde tu mente viaje y explore el corazón.

Me gusta lo simple, romper las barreras y aunque muchas veces me pierda, se que me encontraré, y aunque me caiga, me levantaré. Este es un pedacito de mi historia de un sábado cualquiera, donde sabía de sobra que que la Sierra de Gredos abriría mi corazón.

Nunca dudes de ello, si realmente es lo que buscas, ve a por ello.

Nos vemos viajando, Una milla más.

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